Antes de nacer, experimentamos nuestra primera zona de confort, ese lugar cálido y acogedor en el vientre materno que nos hace sentir cómodos y seguros. Luego venimos al mundo de sopetón y es ahí cuando enfrentamos nuestro primer miedo: la vida.

Crecemos y vamos creando una trinchera adornada de flores, pues así creeremos que estamos en libertad y no aprisionados por nuestros propios barrotes. Comenzamos a sentirnos a gusto, tranquilos, reconocemos lo que está a nuestro alrededor y deseamos que sea eterno, o por lo menos, duradero.

Si todo es tan bonito y cómodo acá dentro, ¿por qué debo experimentar incomodidad? ¿por qué debo salir de mi zona de confort?

Te voy a contar 3 razones

Porque todo es temporal

Nada dura para siempre, lo que ha nacido, morirá; lo que se ha acumulado, se agotará; lo que se ha construido, se derrumbará y lo que ha subido, bajará. ¡Ciclos! Así es esto. Suena negativo, pero por el contrario, es una verdad liberadora. Si te aferras a tu zona de confort, tarde o temprano el ciclo de la vida te sacará de ella involuntariamente. Por lo que tomar la decisión por convicción será siempre tu mejor opción.

Por ejemplo, llevas 5 años en una compañía multinacional, has alcanzado muchos logros y tus jefes te felicitan constantemente. Pero tú no te sientes feliz, porque en el fondo de tu corazón sueñas con ser voluntaria en África y servirle a comunidades vulnerables. Aunque lo tienes todo, tu alma no vibra con lo que haces 9 horas al día encerrada entre las paredes de tu oficina. Pero como no quieres ser una persona malagradecida, te aferras con todas tus fuerzas  a la comodidad que te proporciona tu trabajo y te obligas a abandonar tus sueños. Un día, de repente, hay un recorte de personal, te notifican la mala noticia y tú te quedas en la calle. Te preguntas, ¿por qué a mí? ¿yo que lo di todo? ¿Eran 5 años, acaso no valen nada?

Tal vez, si mientras te aferrabas al bienestar de tu zona de confort, hubieras  pensado cómo dedicar tu tiempo libre a ayudar a esas comunidades vulnerables sin necesidad de renunciar a tu puesto de trabajo, tal vez un emprendimiento, o cualquier otra cosa que permitiera que no enfocaras toda tu energía en un sola cosa: la noticia no te hubiera derrumbado. Porque ya estabas lista para comenzar un nuevo ciclo.

Porque es necesario para crecer

Que aburrida puede ser la vida en la que no te emocionas con nada nuevo. Creaste tu cueva, pusiste barrotes afuera y te quedaste ahí porque te hace sentir seguro. Hay un común denominador en esto: el miedo. Sentimos miedo de experimentar situaciones incómodas, de conocer un mundo diferente al que hemos construido, quizá por eso criticamos tanto lo que  otros hacen, porque no concebimos un modo distinto de hacer las cosas. Todas las realidades son válidas mientras supongan tu crecimiento. Quieres quedarte en casa y construir un hogar feliz, es válido porque solo tú sabes si es para tu crecimiento. Quieres viajar por el mundo con tu mochila al hombro, también es válido si eso supone tu crecimiento personal.

Solo tú sabes cuál es tu zona de confort y qué necesitas para salir de ella. Solo tú sabes cuáles son tus miedos y cómo puedes enfrentarlos. Pero pase lo que pase, elige hoy, la felicidad de experimentar la vida, sin temor a lo que pueda pasar si te arriesgas. Es mejor intentarlo y fracasar, que no haber intentado nada.

Porque te muestra tu poder

Dentro de ti existe una fuerza extraordinaria para transformar tu realidad, no hay nada externo que pueda solucionar tu vida o darte la respuesta a tus propias preguntas. A medida que sales de tu zona de confort, comienza el camino del autodescubrimiento, te vas a sorprender de la gran capacidad que tienes para hacer todo aquello que creíste NUNCA ibas a poder hacer y a descubrir que puedes autosanar cualquier herida que en el pasado te hayas permitido tener. Buscar la incomodidad y eliminar de tu cabeza el “no puedo”, te va a revelar el gran poder que tienes. Tienes el poder de sonreír incluso en la dificultad, perdonar incluso cuando creas que no lo merecen, ir hasta donde pensaste nunca podrías llegar, verte al espejo y gustarte incluso si crees que no le gustas a otros, conseguir abundancia aunque creas que no es posible, querer vvir aunque ya no te queden fuerzas.

Todo absolutamente todo, lo descubres cuando te das cuenta de tu poder interior.

Ahora, si bien no siempre podemos think outside the box y  buscar la incomodidad permanente. Sí podemos adoptar como filosofía de vida la renuncia al apego. Desapegarnos nos ahorrará tantas decepciones, dolor y  frustraciones como sea posible.

Tu casa, tu empleo, tu belleza física, tu pareja e incluso tu propia existencia es temporal. Por eso hay que aprender a aceptar la impermanencia de la vida. Soltar y dejar fluir. Abrazar lo que tienes hoy y tener la certeza que lo que vendrá mañana será mejor, pase lo que pase.

Y tú, ¿cuál es tu peor miedo?

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